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Cuando se observa el panorama político dominicano de cara al año 2028, una realidad parece evidente: el Partido Revolucionario Moderno (PRM) inicia la carrera electoral desde la posición más favorable.
No se trata únicamente de que sea el partido de gobierno. También controla una amplia representación congresual, una importante cantidad de alcaldías y posee una estructura nacional que hoy ningún otro partido parece superar.
Sin embargo, la verdadera pregunta no es si el PRM es actualmente el partido más fuerte. La pregunta es si podrá conservar esa fortaleza hasta el año 2028.
La historia política dominicana demuestra que los gobiernos no suelen ser derrotados únicamente por la oposición. Muchas veces terminan debilitados por sus propios conflictos internos. Y precisamente ahí parece encontrarse uno de los principales desafíos del oficialismo.
Por primera vez desde su llegada al poder, el PRM enfrenta una competencia interna donde varias figuras poseen aspiraciones presidenciales legítimas. David Collado, Carolina Mejía, Raquel Peña, Guido Gómez Mazara, Wellington Arnaud y Eduardo Sanz Lovatón representan corrientes distintas dentro de una misma organización.
Hasta el momento, David Collado parece llevar ventaja en gran parte de las mediciones conocidas, tanto entre la población general como dentro de las bases del propio partido.
Pero las encuestas son fotografías del momento, no resultados electorales.
Todavía faltan dos años para las elecciones y pueden ocurrir acontecimientos económicos, sociales y políticos capaces de modificar completamente el escenario.
Otro aspecto que merece atención es el voto independiente. Cada vez más dominicanos afirman no identificarse plenamente con ninguna organización política. Ese segmento del electorado podría convertirse en el árbitro de las elecciones de 2028.
El PRM también deberá enfrentar el desgaste natural de gobernar. Temas como el costo de la vida, la seguridad ciudadana, el empleo y los servicios públicos seguirán siendo examinados por la población. Lo que hoy es fortaleza podría convertirse mañana en vulnerabilidad.
Al mismo tiempo, la oposición tampoco parece haber encontrado todavía una fórmula definitiva para desplazar al oficialismo. La Fuerza del Pueblo continúa creciendo, mientras el PLD intenta reorganizarse después de varios años difíciles. Pero ninguno de los dos partidos ha logrado consolidar una ventaja clara sobre el PRM.
Mi impresión personal es que el PRM sigue siendo el favorito para ganar las elecciones de 2028. No obstante, ya no puede confiar únicamente en el impulso de sus victorias anteriores.
La unidad interna, la escogencia de un candidato competitivo y la percepción que tenga la ciudadanía sobre la gestión gubernamental serán factores decisivos.
En política, dos años pueden cambiarlo todo. Pero si las elecciones fueran hoy, el PRM partiría desde la primera posición de la carrera.
POR RAFAEL DERICH
