La Operadora Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA) gastaba “millones de pesos al año” en combustible, repuestos y pago a conductores en autobuses prestados a particulares, práctica desarrollada de forma histórica en esa entidad. Esto según el vicepresidente ejecutivo de la entidad, Onéximo González.
A esto se suma que las flotillas de autobuses eran sometidas a una especie de “canibalismo mecánico” en los talleres de la empresa, donde no había reparo para quitar una pieza a una unidad para colocársela a otro.
Así lo reveló en entrevista para este diario luego de informar sobre la suspensión de los llamados “servicios especiales de transporte” (préstamos) de autobuses para servicios urbanos e interurbanos, solicitados por instituciones y particulares a la empresa.
Hasta hace poco la OMSA funcionaba como una empresa pública de beneficiencia, en el que todo el que quería un autobús enviaba una comunicación al incumbente de turno y de inmediato se les entregaba una unidad, sin ningún control.
Muchas veces, declara, la comunicación decía que era para una actividad social de una empresa pública o privada o entidad social, pero luego el aparato era visto, por ejemplo, en Las Terrenas o cualquier otro lugar.
El funcionario afirma que esa práctica provocaba que la OMSA dejara de ofrecer el servicio de trasporte a la población, lo que rompía la función principal de la empresa.
Encontró cascarón
Informó que cuando asumió la dirección de esa empresa, el 17 agosto de 2025, encontró una flotilla de 73 autobuses carente de mantenimiento, con radiadores y aires acondicionados explotados.
Para recuperar los autobuses en total deterioro, precisa, creó un turno en horarios nocturnos, con miras a rescatar la calidad del servicio de las unidades. Sostuvo que, debido al trabajo extra, la OMSA pudo abrir el corredor 27 de Febrero con una frecuencia de 5 minutos entre un autobús y otro, que no existía desde 1979 cuando se implementó con la Oficina Nacional de Transporte Terrestre (Onatrate)
“Esos son corredores reformados, autorizados por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), se cobra con tarjetas para llegar al Sistema Integrado de Transporte, es decir, que una persona pueda salir de autobús de OMSA y montarse en el Metro, el Teleférico y cualquier servicio”, explica.
Por tanto, señala, que la OMSA no puede sacar unidades que tienen una programación obligatoria y penalizada por el Fideicomiso para el Cobro Mediante Tarjetas Electrónicas en los Corredores Reformados (Finovi)
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