Que el Código Penal no entre en vigencia en agosto próximo o que se extienda el período de vacatio legis para mejorarlo es algo con lo que no comulgan juristas consultados durante el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio.
Dos exjueces, uno de la Suprema Corte de Justicia, Alejandro Moscoso Segarra, y la otra del Tribunal Constitucional, Katia Miguelina Jiménez, además del juez de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, Rafael Báez, coincidieron en que el Código Penal debe entrar en vigencia tal como se previó y que, posteriormente, se corrijan defectos.
Alejandro Moscoso Segarra defiende que el Código Penal entre en vigor y luego sea reformado
Moscoso Segarra, quien también fue procurador fiscal del Distrito Nacional, cree que el Código Penal constituye la reforma más importante del derecho penal sustantivo.
Tras elogiar las novedades de la pieza y sus nuevos artículos, declaró ser consciente de que toda norma es susceptible de ser corregida.
Puso como ejemplo el Código Penal francés, del que dijo ha recibido más de 100 modificaciones desde su última reforma general, en 1994.
“Desde mi modesto punto de vista, el Código Penal debe entrar en vigencia y luego modificarse, o que el Tribunal Constitucional emita una sentencia exhortativa al Congreso”, explicó.
Al respecto, Jiménez argumentó que el Código Penal viene a regir la realidad actual. No obstante, aprovechó para cuestionar algunos de sus artículos en lo relativo a los delitos que afectan a las mujeres.
Indicó que en el artículo 124 el legislador omitió describir y categorizar la violencia mediante fuerza física.
También cuestionó que no se penalice el castigo físico cuando sea ejercido por el padre o la madre contra sus hijos con fines de corrección y que, en el artículo 127, se sustituya la palabra “mujer” por “cualquier persona”.
Juristas consideran que el nuevo Código Penal es demasiado punitivo
Báez también habló en términos positivos sobre la normativa y explicó que era necesaria.
Sin embargo, consideró que la ley está excesivamente orientada hacia lo punitivo. “Este es un Código Penal punitivista y reactivo”.
Indicó que todas las penas fueron aumentadas drásticamente y que se desbordan los límites razonables de la sanción penal.
“Una pena de 60 años atenta contra la vida. Un joven de 18 años condenado a 60 años nunca más retornará a la ciudadanía. Entonces, ¿dónde queda la reinserción?”.
Báez indicó que las cárceles del país podrían desbordarse y que el populismo penal es el responsable de que, incluso antes de la aprobación del Código Penal, se aplaudieran y promovieran esos incrementos en las penas.
“Este Código va a tener un impacto negativo en el ámbito penitenciario. Los países desarrollados no construyen cárceles, sino escuelas. Cada centro penitenciario es un fracaso de la
política gubernamental”.
Báez agregó que no solo aumentó la privación de libertad, sino también las multas, las cuales consideró excesivas al establecer un rango de entre 50 y 1,000 salarios mínimos.
Al opinar sobre este tema, Jiménez se limitó a decir que es de conocimiento general que la mano dura vende políticamente, atribuyendo el incremento de las penas en el Código Penal al populismo penal.
Mientras que Moscoso Segarra afirmó que el incremento de las penas, y el Código Penal en sí mismo, no constituyen una panacea contra la criminalidad.
EL DIA
