PORT-AU-PRINCE, HAITI - FEBRUARY 03: Police officers position themselves during an anti-gang operation in the Kenscoff neighbourhood of Port-au-Prince, Haiti, Monday, Feb. 3, 2025. Armed gangs have once again attacked the community of Kenscoff, east of Port-au-Prince, more precisely in Godt in the Bzlot area, despite the presence of law enforcement forces. From Monday 27 January to 3 February, more than a hundred displaced people took refuge in the courtyard of Kenscoff's town hall, located in the centre of the town, where commercial and school activities remain paralysed. These displaced people are receiving assistance from the Civil Protection and the World Food Programme (WFP). The population is still in shock after the attack in Kenscoff on Monday 27 January 2025. Guerinault Louis / Anadolu (Photo by Guerinault Louis / ANADOLU / Anadolu via AFP)
El director general interino de la Policía Nacional de Haití, Vladimir Paraison, aseguró que la institución no se da por vencida ante la reciente masacre que dejó al menos 47 muertos, de los cuales 22 fueron ejecutados dentro de una iglesia donde presuntamente se habían refugiado, según reportó las Naciones Unidas.
“Nunca nos rendimos”, declaró el Sr. Paraison. Hay agentes de policía y equipo. “Los puntos que vigilamos siempre cuentan con vehículos blindados y agentes de policía”, afirmó mientras se espera que se anuncie e inicie una investigación para comprender las causas del fallo del sistema de seguridad en Kenscoff.
El director general interino se encuentra en el ojo del huracán debido a la serie de masacres en Kenscoff, tras unos días difíciles marcados por las críticas relacionadas con el aumento de los secuestros. Esto cobra especial relevancia ante las acusaciones de connivencia entre agentes de policía y redes de secuestro, informó el El Nouvelliste. .
Ante la ola de violencia la ONU trasladó la condena de su secretario general, António Guterres, para Puerto Príncipe.
“Los incesantes ataques de pandillas contra las comunidades y la pérdida de vidas ponen de manifiesto la alarmante situación de seguridad en Haití y refuerzan la urgente necesidad de intensificar los esfuerzos de seguridad haitianos e internacionales para combatir a las pandillas”, subrayó la nota.
El secretario general, según el comunicado, pidió además a las autoridades haitianas “que garanticen que los responsables de estos ataques rindan cuentas ante la justicia, incluso a través de las unidades judiciales especializadas, creadas recientemente con apoyo internacional para investigar crímenes masivos”.
La violencia provocó protestas, cuando cientos de habitantes se concentraron después de la masacre frente al comisariado de Kenscoff para denunciar la situación de inseguridad y reclamar una respuesta de las fuerzas del orden.
Los manifestantes cuestionaron la gestión estatal y denunciaron la falta de medidas concretas para frenar la violencia que afecta a la comuna desde hace más de 20 meses.
Las bandas, integradas en la coalición armada Viv Ansanm, buscan consolidar su presencia en Kenscoff, una zona estratégica por su proximidad al departamento del Sudeste y a la ciudad de Jacmel, que hasta ahora ha permanecido relativamente al margen de la violencia que afecta a gran parte del área metropolitana de Puerto Príncipe.
Tras los ataques, los grupos armados suelen replegarse hacia barrios fronterizos con Kenscoff, entre ellos Carrefour, zonas donde la presencia del Estado es muy limitada.
Según datos de la ONU actualizados este martes, la violencia en Haití causó en los primeros seis meses del año al menos 3,050 muertos y 1,401 heridos.
A esto se suma que unos 5.8 millones de haitianos, aproximadamente un 52 % de la población, sufren de inseguridad alimentaria (en categoría 3 sobre 5), mientras que la cantidad de personas desplazadas alcanzó el año pasado 1.4 millones, un nivel sin precedentes, según datos de organismos internacionales
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