El presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED), Celso Marranzini, aseguró ayer que el sistema eléctrico dominicano atraviesa una transformación que ya muestra mejoras importantes tanto en generación como en distribución, aunque admitió que todavía persisten retos estructurales acumulados durante décadas de falta de inversión y mantenimiento.
Sostuvo que empresas distribuidoras de electricidad (EDE) están entregando el 98 % de la demanda energética del país, en medio de un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y aumentos en los costos de combustibles derivados del conflicto en Oriente Medio.
El funcionario explicó que, aunque todavía hay sectores que enfrentan interrupciones y problemas puntuales, el sistema ha experimentado avances relevantes gracias a una combinación de inversiones, reorganización administrativa y expansión de infraestructura eléctrica. Marranzini abordó el tema en la Entrevista Especial de elCaribe y CDN.
Consultado sobre el estado general del sistema eléctrico, afirmó que “definitivamente aquí ha habido un cambio completo” y atribuyó parte de los problemas históricos del servicio al abandono que sufrió el sistema de distribución por años.
Explicó que hubo proyectos financiados por organismos multilaterales que lograban reducir pérdidas hasta entre 8% y 10%, pero que posteriormente volvían a deteriorarse por falta de continuidad en el mantenimiento y seguimiento.
Indicó que muchas personas todavía asocian el sistema eléctrico con los largos apagones de décadas anteriores, aunque el panorama ha cambiado sustancialmente. No obstante, reconoció que continúan registrándose interrupciones asociadas a fallas, condiciones climáticas y trabajos de mantenimiento. En ese contexto, señaló que actualmente se ejecuta el mayor programa de modernización de subestaciones que hayan tenido las distribuidoras eléctricas dominicanas.
Están siendo intervenidas 62 subestaciones en distintas zonas del país. La inversión total prevista para este año podría superar los US$800 millones entre recursos locales y financiamiento de organismos multilaterales e internacionales. “Lo máximo que se había invertido históricamente eran 200 y tantos millones de dólares”, apuntó Marranzini. Aseguró que el objetivo de las distribuidoras es que para finales de 2027 desaparezcan las sobrecargas que obligan a sacar circuitos en períodos de alta demanda, especialmente durante el verano.
El Medio Oriente también…
El conflicto geopolítico en Medio Oriente y sus posibles efectos sobre el sistema energético dominicano formó parte de la conversación. A Marranzini se le preguntó cuál ha sido el impacto del choque petrolero sobre el sistema eléctrico local.
Su respuesta fue que el país logró protegerse parcialmente mediante contratos de compra de combustibles negociados previamente a precios favorables.
República Dominicana compró todo el carbón correspondiente al 2026 y al mes de enero de 2027 a precios fijos de entre 80 y 85 dólares la tonelada, mientras el precio internacional ya ronda los 110 dólares. Añadió que algo similar ocurrió con los contratos de gas natural, los cuales fueron negociados el año pasado para cubrir 2026 y 2027. “Nosotros tuvimos la previsión o la suerte”, expresó Marranzini al referirse a las negociaciones.
Indicó, sin embargo, que el sistema sí ha resentido el alza en el costo del fuel oil, debido a que varias plantas de emergencia y algunas unidades de generación convencional utilizan ese combustible.
Explicó que este año el costo de generación se ha visto impactado por la concentración de mantenimientos de plantas, una decisión tomada para evitar trabajos durante el verano.
Eso provocó que plantas de bajo costo como Punta Catalina, CEPM e Itabo estuvieran temporalmente fuera de servicio por mantenimiento, obligando la entrada de unidades más costosas. Mencionó entre ellas las plantas de Cat Power, Siba, Palamara y La Vega.
Sobre Itabo 2, dijo que todavía permanecía en mantenimiento y que debía entrar nuevamente en operación “hoy o mañana”. Afirmó que a partir de junio, con el retorno de las plantas de menor costo, el precio promedio de la energía tenderá a disminuir. “El que no sabe lo que está sucediendo es porque no ha prendido la televisión o no ha leído el periódico”, expresó en referencia al conflicto internacional y sus repercusiones económicas.
El subsidio
En la conversación también se abordó el tema del subsidio eléctrico, uno de los mayores desafíos fiscales del sector.
Marranzini afirmó que el subsidio debe analizarse de manera desagregada y no únicamente desde la cifra global que suele divulgarse. Explicó que de un subsidio total –que con frecuencia la prensa dice que podría rondar entre 1,200 y 1,800 millones de dólares-, cerca de 900 millones corresponden directamente al subsidio tarifario que recibe la población.
Destacó que desde hace dos meses las distribuidoras comenzaron a transparentar el monto subsidiado dentro de las facturas eléctricas de los clientes. Que esa información se coloque en el documento que recibe el usuario del servicio servicio de luz (electricidad) fue por mucho tiempo una exigencia de la banca internacional. Y por eso se está haciendo.
“Es muy bueno que el cliente, al ver la factura que le llega diga: bueno, mi factura es de 5,000 pesos, pero hay 2,000 que el Gobierno me subsidia”, manifestó.
Katherine Hernández, Emilio Contreras, Gustavo Martínez, Nelson Rodríguez, Celso Marranzini, Manuel Estrella, José Luis Actis, Yanesi Espinal y Federico Jovine, en la parte preliminar de la entrevista Especial, un espacio en el que los temas abordados fueron diversos.
Alcaldías mala paga
Celso Marranzini dijo que las alcaldías representan otro componente importante del problema financiero, al asegurar que las alcaldías no pagan regularmente el servicio eléctrico. “Los ayuntamientos nos costaron 300 millones de dólares”, afirmó.
El presidente del CUED señaló además que las inversiones en infraestructura eléctrica son contabilizadas como gasto dentro del subsidio, lo que provoca que mientras más se invierte, más elevado parezca el subsidio estatal.
“Aun así, esas inversiones son imprescindibles para reducir pérdidas y mejorar la eficiencia del sistema”, apuntó.
Según las estimaciones realizadas por Celso Marranzini, el subsidio atribuible directamente a ineficiencia, fraude y pérdidas de las EDE ronda los 500 millones de dólares (unos RD$30 mil millones, si se calcula a la tasa actual de 60 pesos por un dólar). “Estamos atacando el fraude, mejorando las subestaciones, las líneas de distribución, tratando de conseguir contratos de energía más baratos”, dijo.
Sobre los riesgos asociados a los contratos internacionales de suministro energético, Marranzini aseguró que hasta ahora ningún suplidor ha planteado cláusulas de fuerza mayor vinculadas a la crisis de Medio Oriente.
Marranzini resaltó el proceso de organización interna y financiera de las distribuidoras.
Explicó que cerca del 60 % del carbón que utiliza el país proviene de Colombia y el resto de EE.UU. lo que reduce la exposición directa a problemas logísticos derivados del conflicto. “Hasta ahora nosotros sentimos una cierta tranquilidad dentro de un entorno tan complicado como el que vive el mundo”, indicó.
No obstante, reiteró que el aumento del diésel y del fuel oil sí impacta semanalmente los costos y obliga al Gobierno a asumir parte de esos incrementos.
Otro tema abordado fue la transformación de la matriz energética y la expansión de generación. Marranzini recordó que cuando llegó al CUED encontró un sistema que ya comenzaba a quedarse corto en capacidad de generación. Desde su punto de vista debió realizarse una nueva licitación energética antes de eso -desde 2018- y recordó que, aunque Punta Catalina representó una adición importante, ya para 2020 y 2021 resultaba insuficiente frente al crecimiento de la demanda eléctrica dominicana.
Eso obligó a contratar generación de emergencia como las plantas de Siba y otras de respaldo. “Pero yo creo que no hay nada más caro que los apagones”, expresó. Y agregó: “Posteriormente se construyó Energía 2000, que opera en ciclo simple y a partir del 30 de julio entrará a ciclo combinado”. Marranzini destacó el avance de San Felipe I, proyecto ubicado junto a AES, el cual describió como una planta que “va muy bien”.
Las plantas Manzanillo I y Manzanillo II tienen previsto entrar en operación entre finales de 2027 y principios de 2028. Agregó que ya están firmados los contratos de San Felipe II, aunque esa central todavía no ha comenzado a construirse.
San Felipe I aportará cerca de 500 megavatios y Energía 2000 otros 400 adicionales. Según dijo, toda esta expansión permitirá sustituir plantas viejas y costosas, evitando que el país vuelva a enfrentar el déficit energético de 2020.
“Punta Catalina no es la solución total”
Marranzini insistió en que Punta Catalina no puede verse como la solución total del sistema eléctrico. “Ha sido una adición excelente a la generación, pero no es la solución del sector”, afirmó. Aseguró que la solución implica mejoras simultáneas en transmisión, distribución y expansión de energías renovables. Sobre este último aspecto, destacó el crecimiento de las fuentes renovables y el desarrollo de sistemas de almacenamiento con baterías.
Informó que ya fue firmado un contrato con AES para incorporar 130 megavatios en baterías y que recientemente se realizó una licitación combinada de energía solar y almacenamiento por 345 megavatios. Informó que Punta Catalina se prepara para lanzar una licitación de 75 megavatios en baterías y que la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED) trabaja en otro proceso de 300 megavatios
Según explicó, esos sistemas contribuirán significativamente a la estabilidad y evitarán que en determinados momentos sea necesario sacar plantas térmicas o solares de operación.
Los gerentes de las EDE
Durante la entrevista con elCaribe-CDN, Marranzini estuvo acompañado de José Luis Actis, gerente de Edesur; Gustavo Martínez, de Edenorte, y Emilio Contreras, de Edeeste, quienes explicaron el proceso de cambios en las empresas a su cargo, cuyos detalles serán expuestos ampliamente en la edición de este diario. Un aspecto sobre las EDE que resaltó Marranzini fue la estabilidad y el buen clima laboral del que se disfruta.
EL CARIBE
