El 70 % de los adolescentes que se encuentran en el Centro de Atención Integral para Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal de Hato Nuevo (Ciudad del Niño) estaba en condición de calle al momento de su detención, tras cometer el hecho por el que ingresaron al sistema de justicia juvenil.
Así lo expresó la trabajadora social del recinto, Raileiris Lluberes de Rivera, quien explicó que, una vez el adolescente ingresa al centro, el principal objetivo es restablecer el vínculo con su entorno sociofamiliar, ya que en muchos casos sus familiares desconocen dónde se encuentran o que vivían en condición de calle.
Explicó que el primer contacto con la familia se realiza por vía telefónica, momento en el que también se completa un protocolo con los datos básicos del entorno sociofamiliar del adolescente y su lugar de procedencia.
Durante esa llamada se informa a los familiares sobre los días de visita. Muchas familias residen en provincias lejanas, por lo que también se les orienta sobre la documentación escolar necesaria para que el joven pueda continuar sus estudios dentro del centro.
«No nos enfocamos en el delito, sino en reconstruir su entorno sociofamiliar», manifestó Lluberes, al señalar que ese proceso resulta fundamental para la reinserción social del adolescente y para conocer las circunstancias que rodearon su vida antes de ingresar al centro.
Indicó que, al momento de la evaluación, se determina si el adolescente vivía en condición de calle o si permanecía con su familia cuando cometió el delito. Muchos ingresan de manera preventiva y una parte importante enfrenta el rechazo de sus propios familiares, quienes nunca los visitan debido a su comportamiento conflictivo.
Cómo influye la falta de apoyo familiar en la conducta de los adolescentes
«Algunos de esos jóvenes nunca han recibido un abrazo de su familia», afirmó. Agregó que muchas familias, especialmente en comunidades rurales, advierten a sus hijos que si cometen un delito no irán a visitarlos a prisión.
«Hay una cantidad considerable de adolescentes que no tienen ningún seguimiento familiar», lamentó.
La psicóloga del recinto, Ana Josefa Núñez Luciano, explicó que muchos de estos adolescentes abandonaron la escuela, no estudian e incluso algunos llegan sin saber leer ni escribir. Sin embargo, una vez ingresan al centro, inician su proceso educativo.
Señaló que la mayoría ha sido víctima de la presión de grupo debido a la falta de sentido de pertenencia dentro de sus familias, situación que los lleva a integrarse a pandillas o grupos delictivos.
«Cuando llegan al recinto dicen: ‘Yo pertenezco a una banda, pertenezco a tal grupo’. Buscan allí el sentido de pertenencia que no encontraron en su hogar, elemento esencial para construir una identidad saludable», explicó la especialista.
En el período de observación, los adolescentes son sometidos a evaluaciones psicológicas que, en muchos casos, revelan antecedentes de depresión u otras afectaciones emocionales.
Posteriormente son integrados a los programas ocupacionales del centro, que incluyen educación formal y capacitación técnica.
Centro de niñas: atención integral para adolescentes en conflicto con la ley
La directora del Centro de Atención Integral para Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal de Niñas, ubicado en Villa Juana, Distrito Nacional, Juliana Maríñez Zabala, informó que actualmente el recinto alberga a 16 adolescentes, de las cuales 12 son preventivas y cuatro cumplen condena.
Precisó que en los últimos meses tres adolescentes dieron a luz, y permanecen dos madres en el centro, ya que una obtuvo su libertad el mes pasado. La jornada diaria comienza a las 6:00 de la mañana con el levantamiento de las adolescentes.
Posteriormente realizan su higiene personal, participan en la limpieza del centro y luego se integran a los programas educativos y de formación técnica.
La encargada de Atención Integral del centro, Natasha Ramírez, explicó que su función consiste en supervisar las distintas áreas del centro, entre ellas psicología, educación, trabajo social y medicina, coordinando la atención integral de las adolescentes.
Sostuvo que es necesario fortalecer la formación en valores familiares y la dimensión espiritual desde la niñez.
Las principales vulnerabilidades que enfrentan las adolescentes recluidas
La psicóloga del centro de niñas, Lenny Beltré, explicó que, cuando una adolescente ingresa al recinto, se identifica el origen de la conducta que motivó su ingreso para iniciar un proceso terapéutico consensuado. “En el centro encontramos un coctel de vulnerabilidades muy elevado en prácticamente todas las evaluaciones de las adolescentes», indicó.
Según la especialista, muchas jóvenes expresan sentimientos reprimidos relacionados con conflictos con sus madres, otros familiares cercanos, experiencias de maltrato durante la infancia o situaciones de violencia. La mayoría proviene de familias disfuncionales y algunas presentan antecedentes de abuso o acoso sexual cometidos por personas que debían protegerlas.
Integración
—1— Unión
La problemática de esos jóvenes no es exclusiva de una institución, sino una responsabilidad.
—2— Ocupacional
En el centro se trabaja para lograr la reeducación y la reinserción de estos jóvenes.
—3— Eje
Lo espiritual, uno de los ejes centrales para que un joven mantenga una conducta adecuada.
EL DIA
