En las puertas de los hospitales públicos, donde diariamente convergen pacientes, familiares, visitantes, suplidores y personal de salud, los agentes de seguridad enfrentan una labor que va más allá de controlar quién entra y quién sale. También orientan a los usuarios, median en conflictos y actúan como primera respuesta ante incidentes que pueden alterar el funcionamiento de los centros asistenciales.
Durante un recorrido realizado por El Día en el Hospital Universitario Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, el Hospital Infantil Dr. José Manuel Rodríguez Jimenes, el Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter y el Hospital General Docente de la Policía Nacional, se constató que, en las entradas principales, generalmente permanecen dos personas encargadas de la seguridad: un vigilante civil, contratado o nombrado por el sistema de salud, y un miembro de la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas u otro organismo de seguridad.
Entre ambos deben controlar el acceso de pacientes, familiares, suplidores y visitantes, orientar a quienes llegan por primera vez a los centros hospitalarios y atender situaciones de tensión que pueden surgir en medio de la preocupación por el estado de salud de un paciente o los tiempos de espera.
Los trabajadores consultados explican que una parte importante de su labor consiste en intervenir para calmar discusiones y evitar que los conflictos escalen. Sin embargo, la cantidad de personal disponible representa un desafío cuando deben atender de manera simultánea distintos puntos del hospital o responder a incidentes que involucran a varias personas.
La presión aumenta cuando ocurre un hecho violento. En esas circunstancias, los agentes deben actuar con el personal disponible mientras se gestionan refuerzos, lo que pone de manifiesto la carga que asume un número reducido de trabajadores frente al constante flujo de usuarios que reciben los hospitales públicos.
Una preocupación que motivó medidas oficiales
La necesidad de reforzar la seguridad hospitalaria ya había sido reconocida por las autoridades. El 24 de enero de 2024, la Presidencia informó que militares y policías retirados serían incorporados a labores de vigilancia en los hospitales con el objetivo de fortalecer la seguridad y reducir las agresiones contra el personal médico y los pacientes.
En esa ocasión, el entonces director del Servicio Nacional de Salud (SNS), Mario Lama, informó que la institución contaba con 1,765 agentes de seguridad distribuidos en hospitales de todo el territorio nacional. La medida fue adoptada tras una solicitud del Colegio Médico Dominicano (CMD), luego del registro de múltiples incidentes en centros de salud.
El entonces presidente del CMD, Waldo Ariel Suero, sostuvo que durante diciembre se produjo un incremento de las agresiones en hospitales y que había recibido denuncias de representantes regionales y provinciales del gremio sobre hechos de violencia.
Hechos violentos
Los incidentes registrados en distintos hospitales reflejan el tipo de situaciones que debe enfrentar el personal de seguridad con recursos limitados.
El caso más reciente ocurrió el domingo 22 de junio de 2026 en el área de emergencias del Hospital Traumatológico Dr. Darío Contreras, donde el sargento mayor del Ejército, Tony Vallejo Méndez, asesinó a tiros a su pareja, Nancy Sánchez Gálvez de Vallejo, de 33 años. Durante el hecho, una bala perdida hirió de muerte a Marilenny Cuello, de 45 años.
Meses antes, el 6 de febrero, un agente de seguridad fue agredido en el Hospital Francisco Moscoso Puello, hecho que se viralizó a través de un video difundido en redes sociales.
De acuerdo con el centro sanitario, un paciente que recibía atenciones en la Unidad de Diálisis presentó complicaciones asociadas a su condición de salud y falleció. Al conocer la noticia, dos familiares acudieron a la estación de Enfermería para exigir explicaciones. La discusión fue aumentando de intensidad hasta que ambas mujeres, visiblemente alteradas, agredieron al agente de seguridad cuando este intentaba conducirlas hacia la salida.
Otro hecho ocurrió el 2 de febrero en el Hospital Salvador B. Gautier, donde un presunto delincuente habría llegado hasta el segundo piso del centro y asaltado a una médica residente mientras evaluaba a un paciente. Según los reportes, el hombre la golpeó en el rostro antes de huir con sus pertenencias.
Más que vigilar una puerta
En los hospitales, el personal de seguridad constituye el primer filtro entre el exterior y las áreas donde permanecen pacientes, médicos, enfermeras y demás trabajadores de la salud.
Además de controlar los accesos, los agentes restringen el ingreso a determinadas áreas, orientan a los visitantes e intervienen para evitar que discusiones o situaciones de tensión deriven en confrontaciones mayores.
No obstante, con apenas dos personas en los principales accesos, resulta imposible cubrir al mismo tiempo todos los puntos de un hospital o responder con igual capacidad cuando se presentan varios incidentes de manera simultánea.
La seguridad hospitalaria se mantiene así como un componente esencial para garantizar el funcionamiento de los centros de salud, pero también como un área sometida a una presión constante por el volumen de usuarios y por la necesidad de responder tanto a situaciones cotidianas como a hechos de violencia.
EL DIA
