El ministro de Agricultura de Japón, Kazuo Yana, presentó su dimisión este miércoles, apenas un mes después de asumir el cargo, tras verse envuelto en varios escándalos que aumentaron la presión política sobre la primera ministra, Sanae Takaichi.
Yana anunció su decisión después de presentar la renuncia a la mandataria. Ante los medios, aseguró que tomó la medida por iniciativa propia.
«Sentí firmemente que ya no podía causar más problemas a las deliberaciones de la Dieta ni a la administración de la agricultura, la silvicultura y la pesca», explicó el ahora exministro.
Primera renuncia por un escándalo
La salida de Yana se produjo después de que aumentaran las exigencias de la oposición para que abandonara el puesto. Los partidos opositores incluso amenazaron con presentar una moción de censura si no renunciaba.
Se trata de la primera dimisión de un miembro del Gobierno de Takaichi relacionada con un escándalo desde que la dirigente conservadora llegó al poder en octubre del año pasado.
Tras conocerse la renuncia, Takaichi anunció que dará a conocer el nombre del sucesor este jueves.
La primera ministra afirmó que no puede ignorar una situación que le impida concentrarse en las deliberaciones parlamentarias. También destacó la necesidad de atender la crisis en Oriente Medio y avanzar en la elaboración de los presupuestos.
Takaichi, además, asumió «toda la responsabilidad» por haber nombrado a Yana al frente del Ministerio de Agricultura.
Acusaciones por prácticas electorales
Entre las controversias que rodearon al exministro figuran acusaciones de violar la legislación electoral durante distintas campañas políticas.
En los últimos días, fue señalado por presuntamente ofrecer autobuses gratuitos a sus simpatizantes durante las elecciones generales de febrero de este año.
También enfrentó señalamientos por supuestamente pagar a integrantes de su equipo para llamar a ciudadanos y pedirles el voto durante los comicios de octubre de hace dos años.
Las acusaciones se sumaron a las críticas por unas declaraciones realizadas en mayo, antes de asumir el cargo. En esa ocasión, Yana dio a entender que el Gobierno había reducido los fondos destinados a municipios cuyos alcaldes no lo habían apoyado en las elecciones generales.
La dimisión abre un nuevo frente para el Ejecutivo japonés, que deberá designar un sustituto mientras enfrenta debates parlamentarios y asuntos económicos y diplomáticos de relevancia nacional.
EL NUEVO DIARIO
