La corriente magisterial Juan Pablo Duarte, de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), afirmó que el sistema educativo público del país atraviesa una profunda crisis estructural y que su modelo actual se encuentra agotado.
Menegildo de la Rosa, presidente de la corriente, consideró imprescindible impulsar una transformación integral de la escuela dominicana.
Sostuvo que el país continúa enfrentando graves dificultades en materia de aprendizajes, gestión e infraestructura.
Indicó que esa situación se produce a pesar de las cuantiosas inversiones realizadas y a la sucesión de planes y programas implementados durante las últimas décadas.
De la Rosa recordó que han transcurrido más de tres décadas desde el primer gran Plan Decenal de Educación, concebido como un esfuerzo nacional participativo y democrático para transformar el sistema educativo, con énfasis en la profesionalización y formación de los docentes, nuevos métodos de enseñanza y la dotación de materiales didácticos y pedagógicos.
Sin embargo, indicó que posteriormente la educación dominicana entró en una dinámica de cambios constantes, improvisaciones y políticas que no han logrado consolidarse como una verdadera política de Estado.
“La escuela dominicana ha sido convertida en un tubo de ensayo. No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”, expresó y señaló que durante los últimos 25 años han pasado por el Ministerio de Educación diferentes administraciones con sus propios planes e iniciativas.
Entre ellos citó a Milagros Ortiz Bosch, con la culminación del Plan Decenal y la dotación de textos escolares; Alejandrina Germán, con el Plan Decenal de Educación 2008-2018; Melanio Paredes, con Misión 1000 x 1000 y los textos integrados.
Igualmente, Josefina Pimentel, durante la transición hacia la aplicación del 4 % del PIB para la educación; Carlos Amarante Baret, con la Jornada Escolar Extendida, el Plan Nacional de Edificaciones Escolares y el Pacto Nacional para la Reforma Educativa.
Asimismo, Andrés Navarro, con República Digital Educación; Antonio Peña Mirabal, con la etapa inicial de contingencia educativa frente a la pandemia; Roberto Fulcar, con Educación para Todos Preservando la Salud y Educación para Vivir Mejor; Ángel Hernández, con el Plan Horizonte 2024; y Luis Miguel De Camps, con la Hoja de Ruta 2025-2028 aterrizada en los cincos pilares del plan horizonte.
Para el presidente de la corriente magisterial Juan Pablo Duarte, esta sucesión de ministros, planes y programas evidencia la falta de continuidad de una visión educativa nacional y de un perfil claramente definido del ciudadano y profesional que se quiere formar.
Cuestionó el país no cuente con evaluaciones públicas y sistemáticas que permitan conocer con claridad el nivel de cumplimiento de las metas propuestas y los resultados alcanzados. “Tenemos años buscando culpables por los bajos aprendizajes, poniendo parches e inventando programas, cuando en realidad enfrentamos un problema sistémico”, afirmó.
Propuso elaborar un plan educativo vinculado a un proyecto de nación de 15 o 20 años, con metas, indicadores y competencias claramente definidas para cada nivel.
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