ELMISMODIARIO.COM | LA VOZ DEL PUEBLO
Los propietarios de villas en Casa de Campo no son huéspedes, son dueños, y como dueños tienen derechos que nadie, ni siquiera una administración poderosa como Costasur Dominicana, puede pisotear, por eso esta semana la Dirección General de Pro Consumidor falló a favor de la Asociación de Propietarios de Inmuebles de Casa de Campo, Inc., que solo pidió lo básico: transparencia, libertad de elegir y respeto al derecho de asociarse, exigiendo un Manual del Propietario que establezca negro sobre blanco las reglas del juego, rendición de cuentas para saber cuánto cuesta realmente mantener sus propiedades y recibir servicios de calidad por lo que pagan, libre competencia para contratar telefonía, internet, cable o energía con quien ofrezca mejor servicio y precio sin monopolios impuestos, y el cese de la práctica de impedir que los propietarios se organicen libremente dentro del complejo que ellos mismos sostienen con sus cuotas, porque Costasur ha convertido la administración en un régimen cerrado que cobra por mantenimiento, por alquileres y por cancelaciones pero se niega a la fiscalización de quienes pagan la factura, y eso no es gerencia moderna sino una visión feudal que no corresponde al siglo XXI ni a la inversión extranjera que tanto promueve el país, por eso desde http://elmismodiario.com condenamos esa actitud, condenamos la opacidad, condenamos la imposición de proveedores únicos y condenamos cualquier intento de silenciar o entorpecer la libre asociación de los propietarios, porque Casa de Campo es marca país, es La Romana ante el mundo, y su grandeza no puede sostenerse sobre el abuso a quienes le dieron vida comprando un metro cuadrado de sueño dominicano, así que la pelota está ahora en la cancha de Costasur que tiene dos caminos: abrir los libros, respetar al propietario y modernizar su relación con la comunidad, o seguir aferrada a un modelo que ya Pro Consumidor declaró ilegal, y nosotros, desde esta trinchera del periodismo, estaremos siempre del lado de la ley, de la transparencia y de los propietarios, porque sin ellos Casa de Campo sería solo monte y playa.

