PEKÍN.- El presidente de China, Xi Jinping, partió este miércoles hacia Estados Unidos para realizar una visita de Estado por invitación de su homólogo estadounidense, Donald Trump.
La visita, prevista del 23 al 25 de septiembre, es presentada por Pekín como una oportunidad para estabilizar una relación marcada por la rivalidad comercial, tecnológica y geopolítica.
Xi se reunirá nuevamente con Trump, después de la visita que el mandatario estadounidense realizó a Pekín en mayo, cuando ambos acordaron trabajar por una relación de «estabilidad estratégica constructiva».
Xi busca estabilidad en Washington
La agencia estatal Xinhua informó que Xi viajó en un «avión especial». A diferencia de los presidentes estadounidenses, los mandatarios chinos no disponen de una aeronave presidencial permanente, por lo que se adapta para estos desplazamientos un avión de Air China.
En sus viajes más recientes, Xi ha utilizado un Boeing 747-8 de la aerolínea estatal china.
Será la primera visita de Xi a la Casa Blanca desde el regreso de Trump al poder y representa la devolución de la visita realizada por el presidente estadounidense a China en mayo.
El mandatario chino viaja acompañado de su esposa, Peng Liyuan; del director de la Oficina General del Comité Central del Partido Comunista de China, Cai Qi, y del ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, entre otros funcionarios.
Pekín marca sus líneas rojas
Antes del viaje, el embajador chino en Washington, Xie Feng, sostuvo que la denominada «estabilidad estratégica constructiva» no es un simple eslogan, sino un llamado a que ambos países avancen «en la misma dirección».
El diplomático advirtió que Taiwán, el sistema político chino y el «derecho al desarrollo» de China constituyen líneas rojas que Washington no debe desafiar.
También llamó a evitar un nuevo «telón de silicio» y una eventual «guerra de las galaxias» en el ámbito de la inteligencia artificial.
Por su parte, un editorial firmado por «Zhong Sheng», seudónimo utilizado para expresar posiciones oficiales sobre política exterior, pidió a Washington mantener la continuidad y estabilidad de su política hacia China.
Taiwán y comercio, en la agenda
La agenda de la cumbre incluirá previsiblemente asuntos como Taiwán, cuya soberanía reclama China; la tregua comercial que expira en noviembre; las tierras raras, los semiconductores y la inteligencia artificial.
También figuran en el escenario internacional las guerras de Irán y Ucrania, asuntos que podrían formar parte de las conversaciones entre ambos mandatarios.
La visita ocurre, además, en medio de presiones para que Trump plantee a Xi el caso del magnate hongkonés Jimmy Lai, fundador del clausurado diario Apple Daily.
Lai fue condenado a dos décadas de prisión por sedición y conspiración para confabularse con potencias extranjeras, un caso que ya generó fricciones durante la visita de Trump a Pekín en mayo.
La reunión entre Xi y Trump se produce así en un contexto de diálogo entre las dos principales potencias económicas, pero también de diferencias sobre comercio, tecnología, seguridad y asuntos geopolíticos.
EL NUEVO DIARIO
