La construcción de parques de energía renovable no convencional puede completarse en un año o menos, mientras que las redes de transmisión requieren más tiempo.
Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), explicó que una planta solar puede construirse en un año o incluso menos, mientras que las redes requieren más tiempo por razones técnicas, de infraestructura y por los procesos legales y regulatorios.
El funcionario señaló que esta situación no es exclusiva de República Dominicana, sino que se presenta en distintos países de América Latina y el Caribe, donde la incorporación acelerada de fuentes renovables no convencionales plantea nuevos desafíos para los sistemas eléctricos.
Según el estudio Impacto de la penetración de energías renovables en la operación del SENI, las plantas eólicas y solares, debido a su ubicación, requieren una mayor capacidad de transmisión para transportar la energía que generan hacia los centros de consumo.
Sin embargo, la expansión de la red de transmisión es un proceso costoso y complejo que requiere tiempo.
“Esto puede provocar que los proyectos renovables entren en operación antes de que la infraestructura eléctrica haya sido ampliada para recibir su producción, lo que genera posibles problemas de congestión y sobrecarga”, comentó el OC.
La Comisión Nacional de Energía (CNE) destacó que para que las energías limpias lleguen a más hogares se necesita invertir en generación, almacenamiento y transmisión. Destacó que el país necesita invertir US$ 5,400 millones al 2030 para alcanzar el 30 % de renovables; y destinar US$ 2,900 millones entre 2031-2038 para mantener y consolidar ese nivel.
La CNE agregó que 13 provincias deben fortalecer la transmisión, “zonas que cuentan con un potencial de renovable, pero que requieren nuevas líneas y subestaciones para evacuar la energía” para la década del 2030.
Durante mayo de 2026, el Viceministerio de Energía reportó que, de los 4,194 MW de disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), 1,630 MW correspondieron al gas natural, frente a la energía solar aportó 430 MW; la hidroeléctrica, 205 MW; la eólica, 202 MW; la biomasa, 30 MW.
Baterías para aprovechar la solar disponible
Una de las consecuencias de las limitaciones de las redes es el vertimiento, es decir, la imposibilidad de utilizar parte de la electricidad que las plantas están en capacidad de generar.
Durante el primer trimestre del 2026, el vertimiento registró valores superiores a los de 2025, señaló el Organismo Coordinador (OC) del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI).
En enero pasó de 10,361.17 MWh a 49,666.63 MWh
En febrero, de 3,158.82 MWh a 28,641.10 MWh
En marzo, de 585.84 MWh a 49,477.99 MWh
Asimismo, el OC informó que la energía vertida por las centrales de generación renovable no convencional ascendió a 60,584.45 MWh durante agosto del 2026.
“Este comportamiento es consistente con la experiencia internacional documentada en sistemas con una alta penetración de energías renovables variables (ERV), en los que el aumento de la capacidad eólica y fotovoltaica tiende a elevar la probabilidad de excedentes de generación y restricciones operativas, lo que, a su vez, puede traducirse en mayores niveles de vertimiento, particularmente durante las horas de máxima producción renovable”.
“Es razonable esperar que esta expansión aumente la probabilidad de excedentes de generación renovable, restricciones operativas y mayores niveles de vertimiento. Este efecto sería más evidente en horas de alta generación solar y menor capacidad del sistema para absorber dicha energía”, explicó el OC.
La variabilidad y la intermitencia de estas fuentes pueden hacer necesario recurrir a fuentes de respaldo, como centrales que utilizan combustibles fósiles o tecnologías de almacenamiento. “Estas alternativas permiten mantener un suministro constante y estable cuando las fuentes renovables no están disponibles”, dijo el Organismo Coordinador.
Para enfrentar ese problema, los países están incorporando sistemas de almacenamiento con baterías, una tecnología que permite acumular electricidad y utilizarla posteriormente, en lugar de perderla cuando no puede aprovecharse de inmediato.
Rebolledo indicó que América Latina y el Caribe cuentan con 3.4 gigavatios de capacidad de almacenamiento con baterías instalada, con Chile siendo el líder, con 2,291 de megavatios (MW) en operación.
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