La República Dominicana aparece en el primer lugar del mundo en un alarmante indicador de la evaluación PISA 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): el desplome de la persistencia y la constancia de los estudiantes de 15 años dentro de las aulas.
De acuerdo con el informe global, la proporción de jóvenes que reportan terminar las tareas que comienzan disminuyó en 40 países evaluados.
Sin embargo, el retroceso dominicano fue el más severo de todo el planeta, registrando una caída sin precedentes de 12 puntos porcentuales entre 2022 y 2025.Este declive actitudinal supera al de cualquier otra nación analizada, dejando al país en la cima de un preocupante ranking de desinterés escolar.
El informe asocia de manera directa esta falta de constancia con otro fenómeno en los que República Dominicana también roza los peores puestos globales: la «lectura apresurada».
El país se posicionó como el segundo a nivel mundial con el mayor incremento de respuestas apresuradas e incorrectas en las pruebas de lectura entre 2018 y 2025 (superado únicamente por Kosovo).
Esto significa que más de un 16.7% de los alumnos dominicanos decide contestar de forma veloz y al azar antes que esforzarse en procesar la lectura de los textos evaluados.
Al analizar la trayectoria del país desde su ingreso a PISA en 2015, la República Dominicana logró mejorar su rendimiento promedio a largo plazo al mismo tiempo que integraba masivamente a estudiantes de entornos vulnerables a la educación secundaria.
En la escala de una década (2015-2025), el país registra una tendencia de crecimiento estimada de +34 puntos en Ciencias y +14 puntos en Matemáticas, mientras que Lectura se mantiene estable.
No obstante, este impulso histórico parece estar perdiendo fuerza debido al estancamiento en los puntajes recientes entre 2022 y 2025 (donde se obtuvieron 361 puntos en Ciencias, 339 en Matemáticas y 346 en Lectura).
La falta de compromiso en el aula coincide, además, con un ensanchamiento de las brechas sociales.
La diferencia en el rendimiento en ciencias entre los estudiantes dominicanos de mayores recursos y los más desfavorecidos se sitúa en 69 puntos, pero esta brecha se amplió significativamente en 15 puntos en solo tres años.
El entorno digital escolar tampoco ayuda a retener la atención de los estudiantes. El índice de capacidad de las escuelas dominicanas para potenciar la enseñanza con dispositivos digitales se encuentra en un bajo -0.79 en comparación con el promedio de la OCDE.
A pesar de este rezago, la tecnología de consumo ya es parte del día a día: el 77.1% de los estudiantes del país reporta usar herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para realizar sus deberes, lo que añade un nuevo nivel de complejidad al esfuerzo que deben realizar en clase frente a la pantalla.
Con los resultados de PISA 2025 sobre la mesa, el mensaje para el sistema educativo dominicano es ineludible: de nada servirá la inversión en infraestructura o la cobertura masiva si los estudiantes dominicanos lideran los ránkings mundiales de abandono del esfuerzo y apatía frente al aprendizaje.
EL NACIONAL
