El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, colocó al empresariado dominicano entre los actores que podrían encontrar espacio en la nueva etapa económica que La Habana busca impulsar.
“Entre Cuba y República Dominicana hay muchos otros ámbitos que tenemos que explotar más en la relación económica comercial”, afirmó en conversación con el periodista Roberto Cavada en su despacho en La Habana, mencionando oportunidades en sectores como agricultura, turismo y biotecnología.
El presidente cubano sostuvo que el intercambio comercial entre ambos países todavía resulta limitado frente a la cercanía geográfica, los vínculos históricos y las coincidencias productivas. “Aunque ha crecido en los dos últimos años, entre Cuba y República Dominicana hay muchos otros ámbitos que tenemos que explotar más en la relación económica comercial”.
La declaración se produce mientras La Habana impulsa un recién anunciado paquete de 171 medidas que busca responder a la falta de divisas, la baja producción, los apagones y las restricciones financieras que el Gobierno cubano atribuye, en gran medida, al endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos.
Modelo “híbrido”
Díaz-Canel explicó a Cavada que el núcleo del paquete de medidas es un modelo que mantendría a la empresa estatal como actor central, pero con más espacio para cooperativas, mipymes, capital extranjero y cubanos residentes dentro y fuera de la isla, autorizando la creación de banca privada (bajo supervisión del Banco Central de Cuba), el uso de microcréditos y activos virtuales y la apertura de nuevas vías para operar en divisas y cuentas internacionales.
“Si tú tienes posibilidades para la inversión extranjera, tienes que dar facilidades para el empresariado y para los negocios nacionales”, dijo el mandatario, argumentando que el sistema debe dejar atrás las rigidez que limita la producción y la inversión e insistiendo que la isla necesita abrir más puertas al capital sin renunciar al control estatal de los sectores considerados estratégicos.
El mandatario también habló de una mayor flexibilidad para franquicias, inversión extranjera y comercio exterior. Para empresas dominicanas, insistió, el potencial podría extenderse a hotelería, alimentos, logística, construcción, energía, distribución comercial y servicios vinculados al turismo.
Obstáculos y oportunidad
Díaz-Canel reconoció que el sistema bancario y financiero cubano “ofrece freno al desarrollo” y que requiere una reforma para facilitar crédito, inversión y producción. También insistió en la necesidad de reforzar la seguridad jurídica, ampliar concesiones y dar garantías de sostenibilidad a los proyectos. Asimismo, reconoció que el factor geopolítico que eleva la complejidad, con las sanciones estadounidenses y la presión sobre empresas, bancos, navieras y proveedores vinculados al comercio con la isla.
Al ser consultado por Cavada sobre la crisis energética, Díaz Canel reconoció que, aunque representa otra capa de riesgo para la inversión pero, al mismo tiempo, representa una posible ventana de negocio para capital extranjero, asegurando el interés de Cuba en parques fotovoltaicos, baterías, mantenimiento de termoeléctricas, refinación de crudo nacional y movilidad eléctrica para reducir su dependencia de combustibles importados.
EL CARIBE
