La mañana de este viernes estuvo marcada por el silencio reverente, las lágrimas discretas y los cantos de fe que acompañaron las honras fúnebres del sacerdote jesuita e historiador José Luis Sáez, cuyos restos fueron expuestos en la capilla San Ignacio de Manresa Loyola, en Santo Domingo.
Con el rezo del Santo Rosario correspondiente a los misterios dolorosos, catedráticos, sacerdotes, monjas, feligreses, empresarios, comunicadores y allegados comenzaron a despedir al religioso que dedicó gran parte de su vida a la investigación, la enseñanza y la preservación de la memoria histórica del país.
Las cuerdas de una guitarra y la música ambiental llenaban el templo mientras los asistentes llegaban lentamente para rendir homenaje al sacerdote jesuita, fallecido a los 88 años, luego de 68 años en la Compañía de Jesús y 55 años de sacerdocio.
A las 10:58 de la mañana inició la misa de cuerpo presente con la canción “El Señor es mi luz y salvación”, interpretada en medio de un ambiente solemne. Dos minutos después, el arzobispo metropolitano de Santo Domingo, Francisco Ozoria Acosta, comenzó la eucaristía dando gracias por la vida, el servicio y los aportes del padre Sáez a la Iglesia y a la sociedad dominicana.
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