EL CAIRO.-El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz comenzó a reactivarse este miércoles de forma gradual, luego de una tregua de dos semanas acordada entre Estados Unidos e Irán, que garantiza el “paso seguro” por esta ruta clave para el comercio mundial de energía.
Tras una caída de hasta el 97 % en el tránsito de embarcaciones desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, los primeros indicios de actividad ya son visibles. Según la plataforma MarineTraffic, cientos de buques permanecen en el golfo Pérsico, muchos de ellos detenidos durante semanas.
Entre los primeros movimientos registrados destacan el paso del petrolero Daytona Beach y el granelero NJ Earth, marcando el inicio de una reapertura que la comunidad internacional venía exigiendo con urgencia.
El acuerdo, anunciado por el presidente Donald Trump, busca facilitar negociaciones diplomáticas que comenzarán en Islamabad, mientras Irán asegura condiciones seguras para la navegación durante el alto el fuego.
Impacto global y recuperación incierta
El estrecho de Ormuz es una arteria vital del comercio energético mundial. Antes del conflicto, por esta vía transitaba entre el 20 % y el 25 % del petróleo global, además de grandes volúmenes de gas natural licuado y productos químicos.
La interrupción del tránsito ha generado efectos severos: aumento de precios del crudo, tensiones en los mercados asiáticos —principales destinos del petróleo— y presión sobre Europa, que depende significativamente de esta ruta.
A pesar de la reapertura, expertos advierten que el retorno a la normalidad será lento. Factores como los retrasos logísticos, restricciones de seguros y preocupaciones de seguridad mantienen a operadores y navieras en estado de alerta.
Además, más de mil buques permanecen aún atrapados en la región, lo que evidencia la magnitud del impacto y anticipa una recuperación progresiva, pero limitada en el corto plazo.
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