Para los pacientes del Instituto Oncológico Doctor Heriberto Pieter que viven en zonas rurales, la lucha no es solo contra la enfermedad. Viajes de largas horas, falta de recursos económicos y la imposibilidad de emplearse convierten cada tratamiento en una lucha constante que agrava su situación.
Desde tempranas horas de la mañana, la hija de Martha Figueroa Gil se alista para partir desde Higüey con su madre, paciente recién diagnosticada con cáncer, que acude al Instituto desde noviembre del año pasado.
Las precariedades económicas que enfrentan suponen un reto, pero al tratarse de una familia unida, todos aportan un grano de arena para que Gil pueda recibir sus quimioterapias en el referido centro de salud.
A pesar de la tristeza que le causa ver a su madre padeciendo de cáncer, la hija de Figueroa mantiene las esperanzas en Dios.
«A las personas que se cuiden que esta es una enfermedad que solamente Dios puede sanarla y la fe mueve montañas», exclamó.
Teresa De La Cruz, otra paciente con cáncer que viaja cada 21 días desde Cotuí hacia el Oncológico para recibir su tratamiento contra la enfermedad.
En el área de espera, con una mascarilla puesta y un bulto en la mano, De la Cruz dijo a la reportera de El Día que siempre viaja acompañada de su hija, a pesar de las precariedades económicas que enfrenta.
«Claro que sí, es que se me hace difícil, porque usted sabe soy pobre y se le hace difícil venir aquí a uno», dijo Teresa con la mirada perdida, mientras se acomodaba la mascarilla.
Teresa destacó que, aunque la travesía parece interminable, se siente conforme con el trato del personal del centro de salud y los servicios que ofrecen, ya que recibe los medicamentos para su tratamiento.
Retrasos en la entrega de medicamentos
Desde Neiba, Elba Cuevas acude por más de dos años al Instituto para recibir las quimioterapias. Sin embargo, tiene más de dos meses sin recibir un medicamento, porque no puede costearlo y en Alto Costo aún no llega.
Cuevas destacó que le indicaron dos medicamentos para continuar con su tratamiento. A pesar de que ya recibió uno, está a la espera del otro para que su salud no siga empeorando.
«Es muy costoso y ellos no me han llamado todavía. El otro medicamento sí pero ese no, porque ese me lo pusieron nuevo y aquí no hay todavía», indicó.
Falta de cobertura
La falta de cobertura de algunos medicamentos agrava la situación económica de algunos pacientes del Instituto Oncológico Doctor Heriberto Pieter, quienes no pueden emplearse por las condiciones de su enfermedad y los costos superan sus entradas.
Mirian Hernández explicó que, aunque recibe atención médica gratuita en el centro de salud, algunos medicamentos debe costearlos, ya que no los cubre el seguro que posee.
Hernández destacó que, a pesar de las dificultades económicas que enfrenta, ha podido superar el cáncer y se encuentra en la etapa de recuperación.
EL DIA
