Invitado al Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio: la Arquidiócesis de Santo Domingo,encabezada por Mons Carlos Tomás Morel Diplán,arzobispo de Santo Dgo,mons José A. Duránobispo auxiliar y P. José de Luis de la Cruz,rector Universidad Católica de la vega/Imagénes José de León
La Iglesia católica enfrenta nuevos y complejos desafíos pastorales, marcados por el crecimiento urbano, los cambios sociales, la movilidad laboral y el impacto de las redes sociales, así lo afirmó el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán.
Durante su participación en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, Morel Diplán, quien tiene apenas dos meses en la Arquidiócesis de Santo Domingo, explicó que se encuentra en una etapa de reconocimiento y conocimiento profundo de la realidad arquidiocesana, luego de servir como obispo auxiliar de Santiago y obispo de La Vega.
Arquidiócesis extensa
Destacó que la arquidiócesis cuenta con cerca de 160 parroquias, distribuidas en cuatro vicarías territoriales, además de un numeroso cuerpo de sacerdotes, religiosos y religiosas.
Indicó que se ha integrado plenamente al plan pastoral y administrativo ya existente, con el propósito de potenciar el trabajo que se viene realizando.
Uno de los ejes prioritarios, dijo, será el acompañamiento cercano a los sacerdotes, a quienes definió como fundamentales para lograr una labor evangelizadora armónica.“Los sacerdotes también necesitan de nuestra parte. Nuestra primera misión es acompañarlos para que juntos podamos responder mejor a la tarea evangelizadora”, expresó.
Vocaciones y familias
Monseñor Morel Diplán señaló que, aunque actualmente la arquidiócesis cuenta con unos 230 sacerdotes, existe una preocupación real por el relevo generacional, ya que la cantidad de seminaristas ha disminuido en comparación con años anteriores, pasando de 60 a sólo 40 y 30 aspirantes.
Subrayó que la promoción vocacional debe comenzar en la familia, al advertir que sin familias sólidas no habrá vocaciones sacerdotales, religiosas o profesionales comprometidas con el servicio.
“Para nosotros, la formación familiar es una prioridad, porque sin familia no solamente no tendremos vocaciones, nosotros no tendremos buenos ciudadanos”, afirmó.
Monseñor José Amable Durán, obispo auxiliar de Santo Domingo y administrador apostólico de Diócesis de La Vega, dijo que a través del proyecto Samuel tienen encuentros con jóvenes para la promoción vocacional.
También resaltó la importancia del fortalecimiento del sector educativo por la misión de formar personas desde los principios y valores cristianos.
Pastoral urbana, un reto
En otro orden, explicó que la migración del campo a la ciudad, el crecimiento vertical de la vivienda y las nuevas dinámicas laborales han transformado profundamente la manera de evangelizar.
Reflexionó sobre que hoy una torre puede albergar más de cien familias, al tiempo que se cuestionó cómo acceden a esos espacios para evangelizar, ya que la realidad de hoy no es la de los años 70 u 80.
Insistió en la necesidad de desarrollar una pastoral urbana con propuestas claras y diferenciadas, adaptadas a las realidades de cada territorio, considerando el uso de las redes sociales, los distintos horarios laborales y los nuevos entornos digitales.
Durán destacó el valor de las comunidades parroquiales organizadas por sectores y el uso de los medios digitales como herramientas clave para la misión evangelizadora.
Señaló que las transmisiones por redes sociales permiten llegar a enfermos y personas que no pueden asistir presencialmente, ampliando el alcance pastoral de la Iglesia.
El padre José Luis de la Cruz, rector de la Universidad Católica de Santo Domingo (UCSD), afirmó que la Iglesia ha tomado conciencia de los cambios acelerados de la sociedad y ha comenzado a desarrollar nuevas estrategias de evangelización, especialmente en entornos urbanos y digitales.
Relación con Ozoria
Monseñor Morel Diplán aclaró que mantiene una relación armónica y de colaboración con el arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria, desmintiendo cualquier percepción de conflicto.
Dijo que su rol como arzobispo coadjutor, con derecho a sucesión, responde a una disposición pastoral de la Iglesia para garantizar continuidad en el gobierno arquidiocesano.
Apoyo del Estado
Morel aclaró que la Iglesia católica no es sostenida por el Gobierno, sino que recibe una colaboración económica limitada y regulada, similar a la que reciben otras instituciones sin fines de lucro.
Explicó que cada diócesis del país recibe aproximadamente 500 mil pesos mensuales, recursos que se destinan a proyectos sociales, educativos y comunitarios.
EL DIA
