En tiempos donde la política suele ser terreno fértil para la sospecha y la descalificación gratuita, resulta reconfortante ver cómo el trabajo serio, la ética y la coherencia terminan imponiéndose por encima del ruido. El caso del doctor Nelson Arroyo es un ejemplo claro de ello.
Hijo ejemplar, esposo comprometido y padre responsable, Nelson Arroyo ha sabido construir una vida pública y privada basada en valores firmes. Profesional capaz, trabajador incansable, solidario y éticamente intachable, su trayectoria desmonta, una y otra vez, los intentos de quienes han procurado embarrarlo sin éxito. La razón es sencilla: los hechos siempre terminan hablando más alto que las calumnias.
Su paso por el sector público ha estado marcado por resultados. Al frente de instituciones estratégicas del Estado, su gestión se ha caracterizado por la organización, la transparencia y la eficiencia. En cada responsabilidad asumida ha dejado huellas claras de buena administración y fortalecimiento institucional, ganándose no solo el respeto técnico, sino también la confianza política.
No es casualidad que el presidente Luis Abinader le haya conferido nuevas y mayores responsabilidades. Cada designación ha sido una reafirmación del respaldo presidencial a un funcionario que ha demostrado capacidad gerencial y compromiso con los intereses del país. De INDOTEL a Seguros Reservas —donde se registraron avances importantes—, y ahora con su nombramiento como director general de Aduanas, una de las instituciones más sensibles y recaudadoras del Estado, se confirma una apuesta clara por la eficiencia, la honestidad y la buena gestión pública.
Felicidades, doctor Nelson Arroyo.
Enhorabuena por esta nueva designación.
Éxitos en esta importante misión al servicio de la nación.
POR: RAFAEL DERICH
