El ex regidor del PRM, Francisco Alberto Paulino Castro y demás imputados en el caso Operación Kraken, comparecieron este sábado ante el Juzgado de Atención Permanente de Santo Domingo Este, pero la audiencia fue aplazada para el próximo domingo 7 de diciembre a las 10 de la mañana.
El aplazamiento se concedió para que la defensa pueda revisar las pruebas presentadas por el Ministerio Público en la solicitud de medidas de coerción.
Durante la audiencia, algunos abogados de los imputados señalaron que la solicitud de medida de coerción carece de evidencias concretas que vinculen a sus clientes con los hechos investigados.
Por su parte, el Ministerio Público, afirmó que la medida está respaldada por una investigación sólida y que los elementos de prueba presentados permiten establecer la participación de cada imputado.
El magistrado Pedro Medina, explicó que, una vez que la defensa tenga acceso completo a los elementos de prueba, será posible evaluar adecuadamente la vinculación de los imputados en el caso.
Mientras tanto, la defensa, representada por el licenciado Iván Mateo, sostuvo que el expediente está vacío y que no existen pruebas como videos u otros documentos que sustenten la acusación contra sus clientes, quienes solo habrían prestado servicios en la fecha de los supuestos hechos.
¿Qué es Operación Kraken y su historial?
|- Operación Kraken, involucra una red criminal acusada de explotar la logística del Puerto Multimodal Caucedo (en Boca Chica) para introducir drogas al país con destino internacional.
|- La red operaba desde 2015, cuando se detectaron los primeros decomisos vinculados a sus miembros: por ejemplo, el 2 de junio de 2015 fue confiscada cocaína oculta en un compartimiento secreto de una furgoneta.
|- Desde entonces, la organización habría continuado operando con decomisos significativos de cocaína en contenedores que pasaban por el puerto.
Cómo funcionaba la red: modalidades y estructura logística
La investigación, realizada junto a autoridades nacionales e internacionales, reveló que la red criminal contaba con la participación de empleados portuarios, personal de seguridad, transportistas y operadores de contenedores, quienes colaboraban para introducir drogas en contenedores destinados a la exportación.
Los narcóticos eran ocultados en los contenedores mediante caletas o compartimientos secretos en vehículos, y los sellos de los contenedores eran falsificados para evitar la detección durante las inspecciones.
Posteriormente, los envíos partían hacia destinos internacionales como Estados Unidos, Canadá, Europa y Puerto Rico.
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